Cielos









(Nubes)

 a)

Muchas temporalidades posibles pero ninguna definitiva es lo que trazan las nubes en su lento deambular. Desplazamiento vaporoso de grandes barcos en el cielo. No se puede fotografiar una nube, no se puede detener un paisaje.

Gracias a las nubes (y no al sol) los paisajes son configuraciones temporales y dinámicas de la luz; un movimiento perpetuo de formas, de colores y de aire tonalizado. Efectos especiales hechos de juegos de aire y de luz. Las nubes, como elementos fundantes del paisaje-luz (paisaje-tiempo) exigen abandonar el tiempo habitual humano, dividido en horas, minutos y segundos. Si se intenta percibir una nube de esta manera, el aburrimiento será infinito y la experiencia perdida será abismal. La respiración exigida es otra, la temporalidad del cielo es contraria a la arritmia agitada del trabajo y del capital. Hay una nueva forma de vida pasando encima del mundo: pero nadie parece capaz de entender.



b)

No se puede fotografiar un paisaje porque no se puede congelarlo en una postal. Las fotos de paisaje mienten. Los paisajes inmóviles son solo una mercantilización de la imagen. Todo se mueve. Hasta lo más lento se mueve. Esa piedra ya no está donde estaba antes, no tiene el mismo color y la está modificando el viento.  Esa sombra ya no está, la otra apareció recién.

La cámara de fotos queda perpleja ante la sutil complejidad del afuera. No bien entró la luz al lente, lo que estaba ya no es y lo que fue ya no será.  Será otra cosa: otro mundo, bajo nuevos soles.

 Todo esto asumiendo que incluso la cámara de fotos es un instrumento para operar con el tiempo.  Un tiempo, que, sin embargo, es incapaz de capturar.


Ox:2016

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